viernes, 21 de octubre de 2011

Capitulo 4

Llegan a casa de Enrico, son las ocho y tienen que ir a la fiesta a la diez.
Andrea saca el vestido de la bolsa, lo cuelga en el pomo de la puerta. Se va a la cocina y se echa un vaso de agua fría, se lo bebe al tirón.
Enrico esta en su habitación preparando la ropa para esa noche. Se quita la ropa para ir a la ducha.
Ella está en el baño en el jacuzzi. Enrico no se da cuenta y entra en el baño.
-Perdón no me e dado cuenta, me voy- Hace ademán de irse.
-Espera da igual, vente conmigo.
Se mete con ella en el jacuzzi los dos desnudos, frescos.
-¿Te hago un masaje?- Le guiña el ojo
-No, yo a ti.
Enrico se pone detrás de ella, le empieza a masajear el cuello, suave, muy suave, las manos llenas de espuma del agua, calientes. Baja las manos hasta los hombros, los masajea; Andrea esta relajada, le gusta.
Rin. Tocan al timbre.
-Que oportunos.
Enrico se pone el albornoz , sale del baño, dejando huellas de jabón por todo el pasillo. Abre la puerta.
-Enrico, cariño, ¿cómo estás?
-Valeria, ¿qué haces aquí?
-He venido ha hacer una sorpresa a mi maravilloso hermano, o es que no puedo?- le guiña el ojo
-Pues no, tienes que avisarme.
-¿Por qué, estás con tu novia?, quiero verla
Y entra en la casa con prisa, se queda parada en el salón.
-¿Dónde está? No la veo.
-Está duchándose.
-Si tienes el albornoz puesto, ¿os habéis bañado juntos en pillin?
-Valeria, no empieces. Ahora saldrá.
-Vale, hermanito, ¿me puedes traer un zumo de piña?
-Hermanita, ¿me puedes dejar que me cambie por lo menos?
-Claro, claro, ya lo cojo yo, lo he pillado.
-Vale cógelo tú, voy a estar en mi cuarto cambiándome, si sale Andrea se lo dices.
-Claro que si hermanito.
Se va Enrico, Valeria coge un vaso y busca el zumo en el frigorífico.
Andrea está tranquila en el baño pero ya se ha hecho muy tarde y decide salir de la ducha. Sale, se pone el albornoz se seca los pies y se pone una toalla en el pelo, para secar sus cabellos rubios.
Se dirige al salón y no está Enrico, no lo ve, no sabe donde está. Se va a la cocina. Se encuentra con Valeria.
-Hola, ¿quién eres tú?
-Buenas, soy Valeria, la hermana de Enrico.
-Encantada, yo soy Andrea su novia.
-Enrico me ha dicho que te diga que está en su cuarto- Le guiña el ojo.
-Vale, voy para allá que las pintas que llevo no son las adecuadas.
Va para el cuarto de Enrico pero antes coge el vestido para ya ponérselo, son las nueve y media.
-Enrico son las nueve y media- Abre la puerta de golpe y se asusta
-Me has asustado, me pensaba que eras mi hermana.
-¿Tanto nos parecemos?- Y hace poses como las modelos.
-No, tu eres mucho más preciosa, que ese bicho que hay en la cocina.
-Te quiero.
Se visten, ella se peina, ya están listos. Son las diez menos cuarto. Han quedado como Barbie y Ken.
-Valeria nos tenemos que ir.
-¿Ya os vais?, pero si no hemos hablado nada, me tenéis que contar todo.
-No hay nada que contar, no hemos hecho nada.
-Pero si estabais metidos los dos juntos en el baño, como para no hacer nada.
-Pues no hemos hecho nada así que venga vete que nos tenemos que ir, además mamá te estara esperando, la llamaré para decirle que ahora llegarás.
-No, se supone que yo estoy en casa de María del Mar. Así que me temo que tendré que pasar aqui la noche.
-No, no puedes Valeria, nos tenemos que ir. Así que vamos que te llevo yo.
-Jo...
 Se van, la dejan en la puerta de su casa.
-Adiós hermanito, adiós cuñadita. Que os lo paséis bien en esa fiesta y no bebáis mucho alcohol.
-Que si, que si, Valeria venga vete ya.
Arranca el coche de nuevo y salen disparados, Valeria entra en su casa y se lo cuenta todo a su madre.
-Vaya hermana más simpática, cuñadita.
-No le hagas caso solo tiene quince años.
-Perdona que te diga y te recuerde, yo solo dieciséis.
-Pero tu eres más madura que esa niña pequeña de mamá y de papá.
-Ya, pero aún así sigo teniendo dieciséis años.
-Bueno, ya, pero yo te quiero tal y como eres, no me importa tu edad.
Llegan a la fiesta, hay un señor en la entrada. Un aparca coches. Enrico le da las llaves.
Entran al restaurante, hay un ambiente agradable, muchos señores de gran edad y otro muy jóvenes.
-No me lo puedo creer, es Susanna.
-¿Quién es esa?
-Enrico, ¿no te acuerdas?, aquella chica morena muy delgada y alta, que estaba conmigo cuando nos conocimos.
-Ah, es verdad, aquella chica.
-¡SUSANNA!
-Sh, Andrea, aquí no se puede chillar.
-¿Qué haces tu aquí?
-Pues que he venido con Paula, que la pobre se ha aburrido de estar con su madre, ¿y tú qué?.
-Me ha traído Enrico que quiere estar conmigo.
-¡Qué vestido tan precioso!
-Gracias, me lo ha regalado Enrico.
-Joder que chico tan detallista...
-Pues si, es muy encantador.
-Me alegro mucho de que seas feliz por fin.
-Muchas gracias Susanna, ojalá que encuentres tú a alguien como Enrico.
-Como él hay pocos, la verdad.
-Pues parecidos. Bueno me voy que Enrico esta cogiendo mesa. Te quiero.
-Vale Andrea, luego hablamos.
-Claro.

Laura. Está en su estudio, revisa las fotos que hizo el día anterior, lo tiene todo en orden, fechas, horas, minutos, segundos, momentos, lugares. Llama a Karl.
-Todo en orden.
-Bien hecho Laura.

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