Tarde, tarde de calor, tarde de verano, tarde de sol, tarde de un día en la playa, tarde de brisa caliente.
Andrea anda por una calle muy estrecha, entre edificios muy altos y poca gente andando por esa zona.
Llega a su casa, un chalet muy bonito de ladrillo visto de cuatro dormitorios y en cada cuarto de baño un jacuzzi. Vive solo y tiene veintitrés años, sus padres le echaron de casa por traer a la novias y a veces a prostitutas. Se independizó, se compró un Renault y trabaja como practicas de gimnasia, y por la tarde en el gimnasio Kronos de lunes a viernes. Él es rubio con los ojos azules, viste ropa elegante todo lo contrario a Karl.
Toca al timbre y responde Enrico.
-Hola Andrea- Le da un beso -Que sorpresa, tenía muchas ganas de verte, no puedo parar de pensar en ti, entra.
-Hola Enrico, yo también tenía muchas ganas de verte.
-¿ Quieres tomar algo? Zumo, coca, vodka, ron...
-No, no, algo flojo, una coca.
-Vale.
Se va a la cocina, le hecha una coca-cola en un vaso con hielo, una rodaja de limón y una pajita. Se dirije al salón, ella está ahí sentada con las piernas cruzadas seria. Se lo da, él se sienta frente a ella.
-Enrico, tengo que decirte algo.
Se lo cuenta, él esta muy serio, escuchándola, conoce a Karl de hace unos años cuando le daba clase, él nunca hacia gimnasia y le contestaba mucho. A los dieciséis Karl se fué del instituto, ese año no lo a vuelto a ver más. Lo bueno, piensa, que ella no esta en su instituto...
-Pero, ¿me vas a dejar?
-No cariño, no pienso volver con él en la vida, te quiero a ti y a nadie más-Termina el último sorbo de su coca-cola- Pero, ¿por qué quiere que vuelva con él?
-Amor, porque eres la chica mas preciosa del mundo, eres cariñosa y muy romántica, así es normal que se enamoren todos de ti.
Ella, se levanta y se pone al lado de él; le da un beso muy intenso,largo, intercambiando saliva, una lengua enredándose con la otra, lento, muy lento y muy apasionado.
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