Las horas pasan lentamente tumbada en la cama. Sola. Sin nada que hacer. Castigada de por vida; y encima sin móvil. ¿Qué hago? ¿me suicido?. Pobre Enrico, me echará de menos. Me estará llamando en este momento, este segundo, este instante. No puedo hacer nada.
-Andrea, voy a salir un momento, ahora vuelvo.
-Vale.
-No salgas mientras no este, estas castigada.
-Que si mamá.
Joder, que pesada que es. Por fin se ha ido. Voy a buscar el móvil.
Empieza a buscar el móvil. Por toda la casa. Primero por el cuarto de su madre. Mira en el cajón de la ropa interior. Lo encuenta.
Bien, que lista que soy. ¡Diez llamadas perdidas! Dios mio. Enrico, Enrico, Enrico, Enrico, Susanna, Susanna, Enrico, Enrico, Enrico y Susanna.
-Enrico.
-¡Andrea!. Estaba muy preocupado por si te habia pasado algo.
-No, no, estoy bien.
-¿Por qué no me coges el teléfono?
-Porque mi madre me lo ha quitado.
-Ya iba a ir yo a tu casa.
-Ja,ja. Mi madre no creo que te dejaría entrar ni nada.
-Pues entro por la ventana.
-Esta muy alto.
-Me da igual, escalo.
-Que imbécil.
-¿Por qué no has ido al instituto?
-Porque vengo cansada del viaje y no tenía ganas de ir.
-Pues no me gusta que hagas eso.
-Si, papá.
-¿Mañana tienes examen?
-No. Pero tengo que estudiar para una obra de teatro.
-¿Y eso?. ¿Tu que eres, el árbol?
-No tonto. Soy la protagonista.
-¿La princesa que viste de rosa?
-¡No! Pero mira, no estaría mal.
-¿Entonces?
-Pues va de una niña que se llama Sara que quiere ser futbolista. Pero debido a sus problemas de rodilla no puede. Tras muchas operaciones, consigue tener la pierna buena y se mete en un equipo de fútbol, tal y tal.
-Esta muy chula.
-Si, bueno... ¡Qué viene mi madre! Adiós, te amo.
-Vale, hasta luego, tengo que decirte algo importante.
-Pásate esta noche.
-Ok.
Cuelga rápido, y borra la llamada. Lo guarda en el mismo lugar de dónde lo ha sacado. Y cierra el cajón.
Corre a toda prisa a su habitación.
-Andrea ya he llegado.
-Hola mamá. ¿Dónde has estado?
-No es asunto tuyo.
-¿Mamá?
-Lo siento cariño, pero son problemas personales.
-¿No me lo puedes contar?
-No.
-Ah... vale... me parece... ¿bien?
-Ya te irás enterando con el paso del tiempo.
-¿Y papá?
-Luego vendrá, esta echando horas extras.
-Ah. Que pena, trabaja tanto...
-Pues ya. Para darte de comer día a día.
-Y a ti.
-Y a él. A los que vivimos en esta casa.
-Mamá.
-¿Qué?
-¿Por qué no te gusta Enrico?
-Ven, siéntate.
-Yo a Enrico no le veo nada malo, no sé porque no me dejas estar con él, ni verlo.
-No es que no quiera que estés con él. Pero es que yo conozco a su madre y es una bruja.
-Pero él es muy buena persona.
-Se parece mucho a su madre.
-No la conozco, pero Enrico no se parecerá nada. Eso que dices de su madre de que es una bruja y tal, no lo sé. Pero te puedo asegurar que Enrico no es así.
-¿Y cómo es según tú?
-Es buena persona, amable, siempre está donde estés tú. No es celoso, bueno, un poco, pero no exageremos, no llega al punto ese de las parejas que él se pone celoso y la maltrata. Enrico entiende todo lo que pasa, todo lo que me sucede, tiene algo mágico. Sé que él me combiene, que esta echo para mí.
-Pero sois muy diferentes.
-Los polos opuestos se atraen.
-Verdad.
-Además, que yo lo amo, que es lo mejor que me ha pasado en la vida, no lo cambiaría por nada en el mundo.
-Cariño. Tienes razón en todo, pero entiéndeme, me has mentido, te has ido a un viaje muy lejos de aquí. ¿Y si te hubiera pasado allí algo por culpa de Enrico?
-Pero no ha pasado nada, mamá. Me ha tratado como una princesa.
-Mira. El castigo sigue puesto. Solo te voy a devolver el móvil. Pero hasta dentro de unos días no te voy a dejar verlo. ¿Te queda claro?
-Si.
-Vale. Espera.
Se va a su habitación, abre el cajón de la ropa interior y coge el móvil.
-Toma.
-Gracias.
-Y espero que te haya quedado bien claro lo que te he dicho. Y a papá ni una palabra de esto.
-¿No sabe que me fui con Enrico?
-No, y mejor que no se entere.
-Claro.
Andrea se va a toda prisa a su habitación, por parte esta muy contenta de que le haya devuelto el móvil pero por otra está triste de no poder verlo. Pero si lo mira por el lado positivo, cuando lo vea va a tener más ilusión.
-¿Andrea?
-¡Si! Mi madre me ha devuelto el móvil, pero todavía no me deja verte.
-Pues yo tengo que hablar contigo, te tengo que contar una cosa que me sucedió hace unos años.
-Cuéntamelo.
-No puedo por aquí, tiene que ser en persona.
-Ven esta noche, a las tres de la madrugada. Me esperas en la esquina de la derecha, en frente de la óptica. No tardaré.
-Vale. Te esperaré, no me falles.
-Lo mismo digo amor.
-No sé como te lo tomarás.
-¿Tan grave es?
-No es para tanto. Bueno, para mi sí. Pero como te lo tomarás a las tres de la mañana...
-Pues no se, depende de lo que seas. Si es que cortas, me lo tomaré fatal.
-No, no es nada de eso. Yo te quiero un montonazo.
-Yo muchísimo mas.
-Es personal.
-Ah. Que misterio. Bueno, voy a llamar a Susanna que tengo muchas llamadas de ella.
-Ok. Te quiero.
¿Que será? ahora el cabrón me deja con la intriga. Vaya putada. Voy a llamar a la tonta esa que ya sé de lo que me va a hablar, siempre me habla de lo mismo... Vaya niña, que cría, como ella no pilla nada nunca, pues que le vamos a hacer. Nada nuevo me contará. Siempre las mismas paranoias.
-¡Andrea! ¿Por qué coño no me coges el teléfono?
-Si, yo también tengo ganas de hablar contigo. Mi madre me quitó el móvil.
-¿Por qué?
-Pues porque le presente a Enrico y eso.
-¿Y qué pasa?
-Pues que no le gustó y me lo quitó.
-¿Y ahora por qué lo tienes?
-Porque me lo ha devuelto, he hablado con ella y ha entrado en razón y me lo ha dado.
-¿Y que tal el viaje? ¿Te has ido mucho a las nubes?
-Si, de vez en cuando. Pues ha sido perfecto, ha estado genial.
-Mañana me lo tienes que contar todo.
-Bueno, ya veremos.
-¿Por qué no has ido hoy?
-Estoy cansada y estoy estudiando para la obra.
-Que perra. Eso no se hace, me has dejado sola y me he tenido que ir con la más tonta.
-¿Quién?
-Con una que se llama Rebeca que es de tercero.
-Ah, ya se quien es, me cae fatal, es esa, la delgada que es medio cadáver ¿no?
-Exacto.
-Mañana te sacaré de las garras del zombie.
-Si, pero hoy bien que me la he tenido que tragar.
-Mala suerte.
-¿Y por qué no me dices que no ibas a ir?
-Guapa, te recuerdo que me quitaron el móvil.
-Es verdad. ¿Y para que está el fijo?
-¿Para que me lo quite mi madre también?
-Ah, que tampoco te ha dejado el fijo...
-No.
-Bueno pues best friend, quiero que mañana me lo cuentes todo, detalle a detalle, ¿te queda claro?
-Que si, que si.
-Bye.
''Los problemas difíciles siempre se resuelven''
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